ADVERTENCIA POLÍTICA ANTE UNA CRISIS SOCIAL EN DESARROLLO PARA 2026


Hoy viendo como va el inicio de este nuevo año  reinicio  con mi primer articulo de este año que recien comiensa.  A medida que la República Dominicana se adentra en el año 2026, el país se encuentra en una encrucijada política y social que exige una lectura crítica y responsable. Más allá del optimismo gubernamental y los discursos de estabilidad macroeconómica, la realidad cotidiana de la mayoría de los dominicanos revela profundas fisuras estructurales que, de no ser atendidas con urgencia, podrían desembocar en una crisis social de mayores proporciones.

Vamos a tocar la economía en relacion al  crecimiento sin justicia social.  Durante la última década, el crecimiento económico ha sido utilizado como principal argumento de éxito político. Sin embargo, en 2026 resulta evidente que dicho crecimiento no se ha traducido en bienestar colectivo. El aumento sostenido del costo de la vida, la depreciación del poder adquisitivo y la precarización del empleo han colocado a amplios sectores de la población en una situación de vulnerabilidad permanente.

La política económica ha privilegiado la estabilidad fiscal y la atracción de capitales, pero ha descuidado la redistribución equitativa de la riqueza. La clase media se reduce, la informalidad laboral se expande y la juventud enfrenta un panorama marcado por el desempleo, la migración forzada y la frustración social. Esta desconexión entre economía y justicia social representa un serio desafío para la gobernabilidad democrática.

Pero si nos vamos a la seguridad ciudadana, el fracaso de la respuesta represiva.


La inseguridad ciudadana continúa siendo uno de los principales reclamos sociales. En barrios urbanos y comunidades rurales, el miedo se ha convertido en parte de la rutina diaria. Robos, violencia interpersonal, feminicidios diarios  y criminalidad organizada evidencian la insuficiencia de las políticas públicas centradas exclusivamente en la represión.


La ausencia de una estrategia integral de seguridad  que incluya prevención, inclusión social, fortalecimiento comunitario y reforma institucional, ha generado una percepción generalizada de impunidad. La ciudadanía no solo teme al delito, sino también a un Estado que parece incapaz de garantizar el orden y la protección de los derechos fundamentales, y si nos vamos a los legisladores (llamense senadores y diputados ) estan solo para aprovar cuantiosos prestamos al gobierno central.


Podemos afirmar que la salud mental de los dominicanos y dominicanas  esta en una emergencia nacional ignorada por los funcionarios gubernamentales.


Uno de los efectos más preocupantes de este contexto es el colapso progresivo de la salud mental de la población. La ansiedad, la depresión y el estrés crónico que  se han multiplicado. Estamos en un país donde sobrevivir se ha vuelto una lucha diaria. No obstante, la salud mental sigue siendo un tema marginal en las agendas política.


El sistema de salud carece de infraestructura, personal especializado y cobertura suficiente para atender esta crisis silenciosa. La falta de atención oportuna se traduce en violencia intrafamiliar, consumo de sustancias, conflictos sociales y un deterioro general del tejido social. Ignorar esta realidad es una irresponsabilidad política de alto costo.
Es por los que la gobernabilidad y desconfianza institucional se a apoderado de cada dominicano.


La combinación de desigualdad económica, inseguridad y agotamiento emocional ha generado una profunda desconfianza en las instituciones públicas. La ciudadanía percibe un Estado distante, más enfocado en  llenar sus cuentas bancarias y preservar el poder,  que en resolver los problemas estructurales del país.


En 2026, el mayor riesgo no es solo económico, sino político, la pérdida de legitimidad del sistema democrático. Cuando las mayorías sienten que no son escuchadas ni representadas, se debilita la cohesión social y se abren espacios para la protesta, el abstencionismo y la radicalización del discurso político.
 
Hoy ma atrevo humildemente hacer un llamado a la responsabilidad política, porque es que  la República Dominicana aún está a tiempo de corregir el rumbo. Pero ello requiere voluntad política, reformas profundas y un cambio de enfoque en la gestión pública. El país necesita políticas centradas en la dignidad humana, inversión sostenida en educación, empleo digno, seguridad preventiva y un sistema de salud mental accesible y descentralizado.


El año 2026 debe marcar un punto de inflexión. No basta con crecer; es imprescindible gobernar con sensibilidad social, visión de largo plazo y compromiso democrático. De lo contrario, la estabilidad que hoy se exhibe podría convertirse mañana en una crisis que nadie podrá ignorar.
Termino con una nota del Prof Juan Bosch que decia que :

« Gobernar con ética, transparencia y respeto a la dignidad humana es el único camino para construir una nación libre, justa y soberana. El pueblo no exige milagros, exige decencia, trabajo serio y compromiso con el futuro. »
 
MERCEDES ROA,M.A
13/01/2026
 

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1 comentarioDefault Comments

  1. Tiene toda la razón y el pueblo no sabe todo lo que se le viene

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