Día del Abogado: Justicia, ética y defensa integral de la Nación
Por Dr. Santos Acosta Herasme
Abogado constitucionalista y procesal
Más de 30 años de ejercicio profesional en RD
Ser abogado no es simplemente ejercer una profesión; es asumir una vocación pública. En el Día del Abogado, más que celebrar títulos o trayectorias, corresponde examinar la conciencia jurídica de la Nación y el papel que cada operador del sistema cumple frente a la justicia, la verdad y el bien común.
Después de más de tres décadas en el ejercicio del derecho, he aprendido que la justicia no se defiende solo con códigos, sino con valores, principios éticos y un compromiso real con los indefensos, aquellos que no tienen poder, influencia ni voz en los pasillos del poder.
A los jueces
La judicatura no es un escalón profesional ni una cuota política. Es un ministerio civil.
Un juez que teme al poder, que negocia su conciencia o que decide mirando hacia arriba y no hacia la Constitución, traiciona la toga que viste.
La independencia judicial no es un privilegio del juez; es un derecho del ciudadano.
A los legisladores
Legislar no es complacer intereses coyunturales ni copiar agendas foráneas. Es crear normas justas, coherentes con la Constitución y con la identidad de la Nación.
Cuando el Congreso legisla sin escuchar al pueblo o sin medir el impacto constitucional de sus actos, debilita el Estado de Derecho y siembra conflictos futuros.
Al Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional es el último muro de contención frente al abuso del poder.
No puede ser un tribunal del cálculo político ni de la conveniencia internacional. Está llamado a ser guardián firme de la Constitución, aun cuando sus decisiones sean impopulares o incomoden a sectores influyentes.
La Constitución no se interpreta para agradar; se interpreta para proteger la Nación y la dignidad humana.
Al Gobierno
Gobernar no es administrar encuestas ni ceder soberanía. El poder Ejecutivo está sometido a la Constitución y a las leyes, no por encima de ellas.
Cuando el gobierno olvida que su legitimidad nace del pueblo y del orden constitucional, pierde autoridad moral, aunque conserve el poder formal.
Llamado nacional a la defensa integral de la Nación
Hoy más que nunca, la República Dominicana necesita abogados, jueces, legisladores y servidores públicos valientes, no acomodados; éticos, no funcionales; firmes, no complacientes.
Defender la Nación no es un discurso patriótico vacío. Es:
Defender la Constitución.
Defender la soberanía jurídica.
Defender la justicia equitativa.
Defender a los indefensos, aun cuando ello tenga un costo personal o profesional.
Como abogado constitucionalista y procesal, afirmo con convicción:
👉 No hay verdadera paz social sin justicia.
👉 No hay justicia sin ética.
👉 No hay Nación sin abogados comprometidos con la verdad y el derecho.
En este Día del Abogado, renuevo mi compromiso —y convoco a mis colegas— a ejercer el derecho con conciencia, con valor y con amor por la República Dominicana.
Porque cuando el derecho se rinde, la Nación se debilita.
Pero cuando el derecho se defiende con principios, la Nación permanece.

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