Las elecciones en el Estado de México generaron la expectativa de una alternancia en el poder


ECATEPEC, Estado de México — Jorge Rodríguez acudió el domingo a las casillas de esta entidad para votar por el próximo gobernador y estaba convencido de una cosa: que es tiempo para el cambio.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha gobernado al estado desde 1929 y siempre había ganado por un margen amplio; alrededor de 60 por ciento en las últimas elecciones de 2011.
“Me abstuve muchas veces, porque sientes que todo va a ser lo mismo y eso no te motiva”, dijo Rodríguez, de 60 años y dueño de una carnicería en el municipio de Ecatepec. Sin embargo, comentó que este año es distinto: “Ahora hay otras opciones y eso te hace sentir que ahora sí se escucha tu voz”.
Para Rodríguez, eso significó votar por Morena, el partido de izquierda más recientemente establecido en el país. Su candidata, la exmaestra y exalcaldesa Delfina Gómez, le dio batalla al candidato del PRI, el hijo y nieto de exgobernadores Alfredo Del Mazo, quien también es primo del presidente mexicano. La mayoría de las encuestas mostraban a Gómez y a Del Mazo en empate técnico antes de la jornada electoral.
Al final, el conteo terminó favoreciendo al PRI: con el 96,4 por ciento del escrutinio, Del Mazo habría obtenido 33,7 por ciento del voto frente a 30,83 por ciento para Gómez.
Morena indicó que disputará el resultado al considerar por encuestas internas y conteos propios que había ganado.
El que haya sido una presunta victoria para el PRI por apenas unos puntos porcentuales convirtió a estas elecciones en las más reñidas en años, algo de particular importancia porque la votación en el Estado de México usualmente es vista como un termómetro para las presidenciales, que se celebran el próximo año. La hegemonía del PRI no había sido puesta a prueba en la entidad en casi 90 años –en 2011 el triunfo fue por alrededor de 40 por ciento–, pero sonados casos de corrupción dentro de las filas del partido y temas como la delincuencia han provocado un fuerte desencanto entre los electores.
“No podemos disfrazar una realidad”, reconoció Mónica Flores Villagómez, representante del PRI en una circunscripción de Ecatepec, en referencia a las críticas que pesan contra el presidente Enrique Peña Nieto, él mismo oriundo del Estado de México y exgobernador de esa entidad. Varios políticos del PRI están detenidos o bajo investigación por cargos como malversación de fondos, mientras que las tasas de delincuencia tan solo en el Estado de México se han disparado: de enero a marzo de este año las denuncias se incrementaron en un 53,8 por ciento, en comparación con el mismo periodo del año pasado. “En inseguridad, pues falta mucho, y aunado a eso lo que es la corrupción… son muchos los factores” para un posible “voto de castigo”, dijo Flores Villagómez.
La también maestra de matemáticas ha trabajado para campañas del PRI durante más de veinte años y dijo que es la primera vez que sintió “que nos pisaban los talones”. Ver que otros partidos le han dado batalla al PRI es un hecho esperanzador para muchos votantes mexicanos.
“Para 2018, yo creo que el PRI no va a ganar. Está descartado”, dijo Gustavo Terrazas, habitante del municipio de Huixquilucan, después de ejercer su voto en la misma casilla en la que votó Del Mazo.


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